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Cuando el peligro, la caída o la oposición no pueden cancelar lo que Dios todavía quiere hacer

Foto del escritor: UUC Office
UUC Office
hace 6 días
2 min de lectura

Por Javier & Alba


Hay noches que llegan sin pedir permiso. A Pablo le llegó una así en Hechos 23: rodeado de acusaciones, amenazas y hombres que habían decidido que su historia debía terminar allí. Todo alrededor parecía estrecharse, pero en medio de aquella oscuridad el Señor se acercó y le dijo, en esencia: “Ánimo, todavía hay camino por delante.” Qué palabra tan necesaria para nosotros. Porque hay momentos en que una enfermedad, una pérdida, una traición, una caída, una noticia inesperada o una situación que se sale de nuestras manos parece tener autoridad para escribir la última línea de nuestra historia. Proverbios 24 nos recuerda que el justo puede caer una y otra vez, pero vuelve a levantarse. No porque sea invulnerable, sino porque su vida está sostenida por una gracia más fuerte que la caída. La noche puede ser real, el peligro puede ser real, el dolor también; pero ninguno de ellos tiene por sí solo el derecho de declarar que todo terminó.


El lunes viví algo que me hizo sentir esa verdad de una manera muy cercana. Mientras comía, me atraganté y por unos instantes la situación se volvió realmente seria. Mi esposa tuvo que actuar rápidamente y realizar las maniobras necesarias para ayudarme a respirar de nuevo. Todo terminó bien, gracias a Dios, aunque quedaron algunas pequeñas zonas de mi cuerpo lastimadas por la fuerza necesaria para salvarme. Y precisamente allí encontré una imagen que no he podido olvidar: algunas veces salir de una crisis también deja marcas. Hay rescates que no terminan sin dolor. Hay temporadas que nos devuelven el aliento, pero dejan una costilla sensible, una cicatriz, una memoria, una parte del corazón que todavía necesita sanar. Sin embargo, una marca no significa derrota. Pablo salió de muchas noches llevando señales del camino, pero siguió caminando. Tal vez tú también llevas hoy alguna marca de aquello que casi te venció. No la mires solamente como recuerdo del dolor; quizá también sea testimonio de que sigues aquí.


Por eso quisiera invitarte esta semana a mirar tu propia historia con otros ojos. ¿Cuál fue tu Hechos 23? ¿Cuál fue aquella noche en que pensaste que no podrías seguir? ¿Qué evento dejó una marca en ti, pero no consiguió detenerte? Quizás fue una enfermedad, un fracaso, una separación, una deuda, una decepción, una pérdida o una batalla que nadie más conoció. Tal vez todavía hay dolor en alguna parte de ti, pero eso no significa que Dios haya terminado su obra. La noche no cancela el propósito. La caída no cancela el propósito. La oposición no cancela el propósito. Y el enemigo tampoco puede cancelar lo que Dios todavía quiere hacer. Algunas historias parecen acabarse simplemente porque todavía no hemos llegado a la página siguiente. Así que, si hoy estás cansado, herido o confundido, recuerda esto: puede que lleves marcas, pero mientras Dios siga llamándote, dale hacia adelante, que tu vida todavía no termina.


Javier & Alba

 
 
 

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