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Cuando tiembla la tierra, ¿qué sostiene tu corazón?

  • Foto del escritor: UUC Office
    UUC Office
  • hace 2 días
  • 2 min de lectura

Por Javier & Alba


Hay noticias que uno no solamente lee: las siente en el cuerpo. Cuando Colombia tiembla, algo también tiembla dentro de nosotros. Aunque hoy nuestra vida transcurra lejos, hay una parte del corazón que nunca hizo las maletas. Sigue allá, en las ciudades que conocemos, en las voces de nuestras familias y en los amigos que dejamos con la esperanza de volver a vernos. Cuando llegan imágenes de lugares afectados, pensamos en nuestra familia y amigos. Entonces la distancia se vuelve inmensa. Como esposos nos miramos, escribimos mensajes y hacemos la misma pregunta: “¿Están bien?”. Y comprendemos que uno puede vivir a miles de kilómetros y seguir perteneciendo a una tierra. Somos de Colombia. Sus alegrías siguen siendo nuestras alegrías y sus dolores encuentran una habitación abierta dentro de nosotros. Quizás por eso las palabras de Jesús adquieren otro peso: “de lo que abunda en el corazón habla la boca” (Lucas 6:45). En momentos así, la vida muestra lo que llevamos dentro.


Y lo que queremos encontrar dentro de nosotros no es solo nostalgia ni preocupación. Queremos encontrar a Jesús. Queremos descubrir que debajo del miedo permanece la fe; que detrás de las lágrimas sigue respirando la esperanza; y que, aun sin poder estar junto a quienes amamos, Dios está allí. No podemos abrazar a cada familiar desde esta distancia, pero Dios puede sostenerlos. No podemos recorrer cada calle afectada, pero ningún corazón queda fuera de su mirada. Proverbios 13 nos recuerda que la vida revela, mediante sus frutos, aquello que hemos cultivado en lo profundo. Tal vez las horas difíciles son aquellas en las que las raíces quedan al descubierto. Entonces oramos: “Señor, que lo que salga de nosotros sea fruto de haberte conocido”. Que nuestras palabras lleven paz, nuestras llamadas compañía y nuestros recursos amor. Que nuestra preocupación no se convierta en desesperación, sino en oración. Porque creemos en un Dios que sigue siendo Dios cuando la tierra se mueve y cuando no comprendemos lo que sucede.


Hoy nuestro corazón está vuelto hacia Colombia, hacia nuestras familias y hacia tantos amigos que forman parte de nuestra historia. Nos duele no poder estar cerca de todos, pero nuestra confianza no depende de la distancia, sino de la cercanía de Dios con cada uno. No afirmamos que entendemos todos sus caminos; afirmamos algo más profundo: confiamos en Él. Creemos que nada escapa de sus manos, que ninguna lágrima pasa inadvertida y que aquello que no podemos ordenar permanece bajo su cuidado. Jesús termina Lucas 6 hablando de una casa construida sobre roca: llegaron las aguas, golpearon con fuerza, pero la casa permaneció porque tenía fundamento. Eso pedimos hoy para Colombia, para nuestras familias y para nosotros: raíces profundas, una casa sobre la Roca y un corazón lleno de Cristo. Porque al final, tu vida termina mostrando lo que hay en tu corazón. Y si estos días han de revelar el nuestro, queremos que se vea cuánto amamos nuestra tierra y nuestra gente, pero, por encima de todo, cuánto amamos a Jesús y cuánto confiamos en que, aun cuando nuestros ojos no alcancen a verlo, todo permanece en las manos de Dios.


Javier & Alba

 
 
 

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